El malo de la película

Madrid es el reino de las neuvas obras, construcción por un lado, construcción por el otro. Gruas en todo el cielo que ya no es azul sino de hierro. Y después ¿que? Unos pueden comprar, otros se quedna endeudados a doscientos años, mientras que sus nietos tendrán que acabar de pagar la hipoteca del piso de 30 metros cuadrados en un lugar cercano a donde el aire da la vuelta.

El malo de la película

Y las inmobiliarias y las constructoras continúan haciéndose de millones y millones, ya no de pesetas que sería menos, sino de euros puros y duros. Y aquí viene lo divertido, pues Albert Pla nos presenta un espectáculo lleno de esa ironía y sarcasmo que tanto me gusta para abordar este escabroso tema.

La trama de El malo de la película gira en torno al abogado de una corporación multinacional que se dedica a ese escabroso mercado inmobiliario, cuya tarea es destruir una pequeña zona rural (de esas que abundan en España) en un hermoso y pintorezco polígono industrial. Pero mientras va de camino a la zona en cuestión que debe destruir, el medio y sus pensamientos le jeugan una mala pasada, pues lo hacen cuestionarse su labor.

La obra se encuentra en el Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42) a partir del 21 de febrero y hasta el 04 de marzo. No se la pierdan, las funciones son viernes y sábado a las 21:00h.; martes, miércoles, jueves y domingo 20:00h. Las entradas tienen un costo de 20 euros y pueden adquirirse en las taquillas del Círculo y en Telentrada.com.

Divertida, entretenida y nada más real. Además Albert Pla interpreta en vivo la banda sonora a lo largo de la obra. El malo de la película no es siempre quien se piensa…

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